sábado, 25 de enero de 2020

Un original conflicto entre un profesor y sus alumnos


En el polémico marco actual de la enseñanza, quisiera atizar una nueva ascua al fuego. Verán ustedes: mis alumnos de 1º de la ESO, de Geografía e Historia, están haciendo en clase unas exposiciones de diversas partes del temario. Dada su edad de 12 años, les propuse que fueran de 10 minutos. Dos alumnos expusieron sobre la Antigua Grecia: estuvieron 50 minutos hablando con una presentación en power point alucinante; trayendo además, no sé de donde, pequeñas figuras de antigüedades orientales. El último día de clase, una nueva exposición trató sobre los volcanes: a una magnífica explicación de unos 40 minutos, se añadió la simulación de la explosión de un volcán mediante un artefacto que, ignoro cómo, catapultaba un cráter colorado medio metro hacia arriba. No contentos con esto, hicieron otra simulación con un volcán de arcilla, en el que echaron bicarbonato y vinagre, dando la fantástica impresión de que estaba en erupción. Mi inquietud aumenta porque podría contarles bastantes ocasiones más, donde chavales de doce años sacan a relucir tomo su potencial humano en clase. ¿Dónde está entonces el conflicto? Me inquieta mucho un pensamiento: me parece que estos jovenzuelos dan la clase mejor que yo… Pero tampoco lo digan mucho por ahí.


José Ignacio Moreno Iturralde



viernes, 6 de diciembre de 2019

Tapar la boca a los defensores de la vida



Hace años estuve en el velatorio de tres amigos, que fallecieron juntos en un accidente de tráfico. Nunca olvidaré el dolor de las madres junto al féretro de sus hijos. Allí comprendí la profundidad y grandeza que tiene la maternidad. Lo recordaba al saber que, en la Comunidad de Madrid, acaba de aprobarse una medida para prohibir que se dé información favorable a la vida del niño aún no nacido, junto a las clínicas abortistas. Unos valientes, que saben muy bien que pesa menos un hijo en los brazos que encima de la conciencia, han venido haciendo desinteresada y respetuosamente esta iniciativa durante muchos años. A partir de ahora les será más difícil, pues pueden enfrentarse a multas y penas. En España se habla constantemente de democracia libertades y, sin embargo, van apareciendo señales de dictadura intentando tapar la boca de los que defienden la dignidad de la mujer y del hijo que lleva en su seno.


José Ignacio Moreno Iturralde


sábado, 30 de noviembre de 2019

La desigualdad del aborto

La igualdad se ha convertido en una causa justa de nuestra sociedad. Se condena, con determinación, el horror de la violencia machista. Se busca noblemente la igualdad entre mujeres y hombres, por ejemplo respecto a su salario laboral. El conocimiento de las agudas desigualdades mundiales, referentes a alimentación y desarrollo, son entendidas como una dolorosa herida cuya curación es urgente.

Sin embargo, la realidad del aborto voluntario -95.917 casos en 2018, en España- es amparada por la ley y observada por nuestro estado con conformismo. La autonomía de la propia decisión de los padres se impone a la vida de los hijos en gestación. Pienso que esta autonomía es la que establece una profunda desigualdad entre unos padres, que fueron aceptados a la vida, y sus hijos en gestación a los que les impiden vivir. Tal autonomía excluyente, tiene alguna semejanza con la de ciertos ricos a los que parece importarles muy poco la suerte de los pobres. También ocurre algo similar con algunos empresarios a los que no les tiembla el pulso a la hora de poner en la calle a varios de sus empleados, cuando no era estrictamente necesario hacerlo. Pero, lo más paradójico, es que la práctica abortista tiene un reflejo de simetría con la falta de respeto del varón que golpea impunemente a su pareja.

La igualdad se va consiguiendo cuando se respeta la diversidad. Ricos y pobres, hombres y mujeres, padres e hijos –también los engendrados todavía no nacidos-, formamos una comunidad de vida donde las relaciones solidarias con los demás afectan profundamente a nuestra propia identidad y dignidad. La libertad y la autonomía son valores irrenunciables; pero si se agigantan y deforman, nos hacen caer en el despeñadero de la desigualdad. Si no se defiende la igualdad del propio hijo en gestación, es difícil que pueda defenderse con coherencia la igualdad de los demás.

El respeto a la vida y a la promoción de todo ser humano, especialmente de los más necesitados, aunque resulte costoso en ocasiones, es el medio para lograr una igualdad humana sin hipocresías. De este modo construiremos una sociedad inclusiva y plural, donde  podremos mirarnos a la cara con más franqueza, justicia y paz.



José Ignacio Moreno Iturralde




viernes, 1 de noviembre de 2019

Educación: buena tierra, buen fruto.



Para una buena cosecha hace falta una buena tierra, con los nutrientes necesarios y un riego adecuado. Después habrá que sembrar un buen grano, y tener cuidado con las plagas y las posibles tormentas. Sólo así aquel campo dará buen fruto.

Pienso que en la educación ocurre algo parecido. La buena tierra es una familia unida donde, pese a los roces diarios, existe un cariño incondicional entre sus miembros, especialmente entre marido y mujer. Este es el terreno óptimo para que surja, vigorosa y libre, la personalidad de cada hijo o hija. La semilla buena es el ejemplo de los padres y su palabra adecuada, comprensiva y exigente. Solo con la suave autoridad de los surcos, se levantan con fuerza los tallos. La plantación de la que hablamos no es de invernadero: los aires y las aguas la hacen fuerte y hermosa; pero con atención y cuidado, lo contrario es una irresponsabilidad. La tecnología, tan al alcance de la mano, rinde estupendos servicios; pero también puede llenar de gusanos y de basura toda la plantación. Pongamos dos ejemplos que nos ofrece una asociación española especializada: 11 años es la edad media para iniciar el consumo de pornografía; 81% de los niños entre 13 y 18 años afirman haber observado pornografía como conducta normal[1]. Escenas de violencia, canciones impotables y comportamientos abusivos, son moneda común en una red mundial con una enorme dosis de amoralidad. Del mismo modo que no dejaríamos a nuestros hijos comerse cualquier porquería, no podemos dejarles que sus mentes se inunden de cosas que van a cercenar su personalidad y su capacidad de esfuerzo y creatividad.

La moda consolidada de salir con amigos los fines de semana toda la noche, incluso siendo menores, es una negligencia de los padres que se puede pagar cara. Junto a algunos aspectos positivos de socialización, a esas horas el consumo de alcohol y drogas es muy común. El psiquiatra español Juan José Vázquez acaba de publicar un libro muy útil al respecto, que aborda estas problemáticas y sus posibles soluciones[2].

La suma de horas diarias de televisión+móvil+internet+play puede estar hipertrofiada. Todos estos elementos, cuyo buen y equilibrado uso es estupendo, se pueden convertir en un huracán que asola la interioridad y creatividad de los chavales.

Por otra parte, la libertad de elegir un centro educativo, afín a nuestra visión de la vida y económicamente asequible, es una conquista democrática en la que conviene profundizar. Son los padres y no el estado quienes están más preparados para saber el tipo de educación que conviene a sus hijos. Un buen instituto o colegio ayuda a la competencia y capacitación de los jóvenes, dándoles formación profesional y humana con valiosas referencias para la vida. Pero estas ramas de la educación se apoyan en el tronco y las raíces, que solo la familia puede dar.

Chesterton dijo en los años treinta del siglo pasado que el peligro que nos acecha es la chabacanería. Tenía razón. La gente joven tiene un enorme potencial, son nuestra alegría y nuestro futuro. No siempre será posible tener una familia unida o controlar a los chicos todo lo que quisiéramos, pero hemos de intentarlo una y otra vez, sabiendo que de ello depende la felicidad de ellos y la nuestra, aunque nuestra situación diste mucho de ser la ideal. Además, en este juego de la vida podemos tener un buen compañero porque Dios sabe hacer, con cartas malas, jugadas muy buenas.

Claro que hay que educar en la libertad a los hijos, escucharles, ceder en ocasiones; pero también hay que exigirles responsabilidad y compromiso. Muy probablemente, usted no se arrepentirá de exigir con cariño; de ser blando y condescendiente sí.

A más técnica hace falta más ética; a más libertad es precisa más responsabilidad. Compensa dejarse la vida en educar a chicos y chicas con personalidad, seguridad, alegría de vivir y ganas de comerse el mundo para hacerlo mejor, más humano. Siempre, y especialmente en la actualidad, ser buenos padres es heroico. Muchos de ustedes lo hacen estupendamente. Como modesto profesor desde hace muchos años, les animo en este noble y maravilloso empeño.


José Ignacio Moreno Iturralde



[2] Alcohol, tabaco y drogas. Conocer para prevenir. Vázquez, Juan José. Digital Reasons, 2019: https://www.digitalreasons.es/libro.php?valor=Alcohol,%20tabaco,%20drogas:%20conocer%20para%20prevenir


jueves, 31 de octubre de 2019

Lógica de dominio y lógica de respeto



Algunas formas de capitalismo extremo han llevado, a lo largo de la historia, a frecuentes explotaciones de empleados. El marxismo, y la posterior revolución comunista, supuso una contestación violenta a los abusos capitalistas. Capitalismo extremo y comunismo se mueven, curiosamente, en una misma lógica: la de la confrontación y el dominio.

En el terreno medioambiental se puede vislumbrar otra forma de abuso: entender el mundo como una posesión que puede ser consumida, al margen de sus sostenibilidad y belleza, por los más pudientes.

También en el ámbito de la afectividad se pueden ver a las personas como instrumentos al servicio de los propios sentimientos y satisfacciones, olvidando su dignidad. Las consecuencias de esta actitud sobre la educación de la personalidad y sobre la familia son devastadoras.

Sin embargo, frente a estas lógicas de dominio existe la lógica del respeto y del servicio: la que valora la realidad, en sí misma, de la naturaleza y especialmente la de las personas, al margen del beneficio que puedan aportar. Paradójicamente esta lógica positiva reafirma la identidad de todos y muy especialmente la del que la vive, al mismo tiempo que fomenta la justicia. La naturaleza, los demás, Dios, constituyen un triángulo virtuoso en el que, pese a los contratiempos de la existencia, surge impetuosa la esperanza y la alegría de vivir.


José Ignacio Moreno Iturralde

jueves, 29 de agosto de 2019

Educar: ayudar a encontrar una Presencia



“Entonces, ¿qué quiere decir que la persona necesita-pide ser educada? Quiere decir que tiene necesidad y pide entrar en contacto con la realidad de modo que experimente en ella una Presencia que le haga saltar de alegría, que le dé la certeza de que vale la pena vivir, justo a causa de esa Presencia. Educar significa introducir a la persona en la realidad de modo que se sienta acogida por un destino bueno”. 

Caffarra, C. Apuntes para una metafísica de la educación, Metafísica y persona, Año 1, n 2, julio 2009, pp. 13 y 14.


martes, 27 de agosto de 2019

La referencia inteligente



Tendemos a ver las cosas desde nuestro personal punto de vista; es lógico que sea así. Sin embargo, es inteligente apreciar las cosas por sí mismas y en referencia a lo que les da una globalidad de sentido. Este planteamiento también recae sobre nuestros afectos. Intentar salir fuera de nuestro propio interés para estimar a las personas, las instituciones y las cosas, no solo es una actitud elegante, sino la que paradójicamente nos viene mejor a cada uno.



José Ignacio Moreno Iturralde





¿Ataca la Ley Celaá derechos de las familias?

Soy profesor y he leído detenidamente la nueva ley de educación del gobierno español. Esta norma, llamada también ley Celaá, limita la educa...